Cuando eliges un envase o una bolsa para tus envíos, es muy probable que te encuentres con dos palabras que parecen sinónimos: biodegradable y compostable. No lo son. Entender la diferencia te ayuda a tomar mejores decisiones como consumidor y, si tienes una tienda online, a no caer en promesas ambientales que no se cumplen.
¿Qué significa que algo sea biodegradable?
Un material es biodegradable cuando microorganismos como bacterias y hongos pueden descomponerlo en agua, dióxido de carbono y biomasa. El problema es que la palabra, por sí sola, no dice cuánto tiempo toma ese proceso ni en qué condiciones ocurre.
Técnicamente, casi todo es biodegradable si le das el tiempo suficiente: una hoja tarda semanas, pero un plástico convencional puede tardar cientos de años. Por eso una etiqueta que solo dice «biodegradable», sin plazo, norma ni certificación, entrega muy poca información útil.
¿Qué significa que algo sea compostable?
Compostable es un concepto mucho más exigente. Un material compostable no solo se biodegrada: lo hace en un plazo definido, en condiciones de compostaje, sin dejar residuos tóxicos y transformándose en compost que puede nutrir la tierra.
La referencia más usada es la norma europea EN 13432, pensada para compostaje industrial. Para cumplirla, un envase debe:
- Biodegradarse al menos en un 90% en un máximo de seis meses.
- Desintegrarse físicamente en 12 semanas, de modo que al menos el 90% pase por una malla de 2 mm.
- No superar los límites de metales pesados establecidos.
- No afectar negativamente la calidad del compost ni el crecimiento de las plantas.
En otras palabras: todo lo compostable es biodegradable, pero no todo lo biodegradable es compostable.
Compostaje industrial vs. compostaje domiciliario
Dentro de lo compostable también hay matices. El compostaje industrial ocurre en plantas con temperaturas altas y controladas, que aceleran la descomposición. El compostaje domiciliario, en cambio, ocurre en la compostera de tu casa, a temperatura ambiente y con condiciones menos estables.
Un material compostable a nivel domiciliario es más exigente, porque debe degradarse sin la ayuda de una planta industrial. Esto importa mucho en Chile, donde el país composta menos del 1% de sus residuos orgánicos y el acceso a plantas industriales todavía es limitado.
Cuidado con los plásticos oxodegradables
Hay un tercer término que suele confundirse con los anteriores: oxodegradable (u oxo-biodegradable). Son plásticos convencionales, como el polietileno, a los que se les agregan aditivos para que se rompan más rápido con el sol, el calor o el oxígeno.
El problema es que no desaparecen: se fragmentan en pedacitos cada vez más pequeños que terminan como microplásticos en el suelo, los ríos y el mar. Por eso la Unión Europea los prohibió en 2021 a través de la Directiva 2019/904 sobre plásticos de un solo uso. Si una bolsa dice «biodegradable» pero se siente y se ve exactamente igual a una bolsa plástica común, vale la pena desconfiar.
¿Qué dice la ley chilena sobre biodegradable y compostable?
En Chile, la Ley 21.368 regula la entrega de plásticos de un solo uso. Su reglamento, publicado en el Diario Oficial el 7 de enero de 2026, define qué es un «plástico certificado»: debe ser compostable a nivel domiciliario o industrial y contener al menos un 20% de materias primas de origen renovable.
La verificación la hacen entidades técnicas autorizadas y fiscalizadas por la Superintendencia del Medio Ambiente, y el Ministerio del Medio Ambiente emite el certificado. Además, los productos certificados deben llevar un rótulo visible e indeleble. Es decir, la ley chilena apuesta por lo compostable y certificado, no por la etiqueta genérica de «biodegradable».
Biodegradable y compostable: cómo reconocer un envase de verdad
Antes de comprar bolsas o envases para tu marca, revisa estos puntos:
- Que indique si es compostable domiciliario, industrial o ambos.
- Que mencione una norma (como EN 13432) o una certificación verificable.
- Que declare de qué está hecho, por ejemplo almidón de maíz o aceites vegetales.
- Que no use solo palabras vagas como «eco», «verde» o «biodegradable» sin respaldo.
¿Y si no tengo compostera en casa?
Es una duda muy común. Lo ideal es que un envase compostable termine en una compostera domiciliaria, en un punto de compostaje comunitario o en el retiro de orgánicos de tu municipio, si existe. Cada vez más comunas y organizaciones territoriales cuentan con composteras compartidas, así que vale la pena preguntar en tu barrio.
Si no tienes ninguna de esas opciones, sigue siendo una mejor alternativa que el plástico convencional: aunque llegue a un relleno sanitario, no se quedará siglos fragmentándose en microplásticos.
Por qué en Bagie elegimos lo compostable
Nuestras bolsas courier compostables están fabricadas con almidón de maíz y aceites vegetales libres de petróleo. En condiciones de compostaje doméstico se degradan en aproximadamente 6 meses y no dejan microplásticos, solo materia orgánica.
Creemos que un envío más consciente parte por usar las palabras correctas. Si quieres seguir reduciendo tu impacto, revisa también nuestros consejos para reducir tu huella de carbono desde casa.

